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El «insomnio tecnológico» aumenta entre los menores

Jueves 22 de octubre de 2015 · 632 lecturas

El «insomnio tecnológico» aumenta entre los menores

Los expertos aseguran que el mal uso de tabletas y móviles antes de dormir afecta de forma negativa
09.01.2015 | 20:21

Utilizar móviles o tabletas antes de dormir afecta negativamente al sueño
Utilizar móviles o tabletas antes de dormir afecta negativamente al sueño Getty Images

A.L / M.S Martes, 23:30 horas. Llega la hora de dormir y una vez en la cama Pedro, de 16 años, echa un último vistazo a su teléfono móvil. Seguir alguna conversación con un amigo, mirar el vídeo de moda o ver cuál es la última foto que ha subido su vecina. Un auténtico chute de estímulos audiovisuales.

Esta es la rutina que siguen miles de menores y adolescentes antes de acostarse. Lo último que hacen antes de conciliar el sueño es echar un vistazo a sus tabletas o smartphones. Han sustituido los libros o un rato de conversación por la soledad ante las pantallas de sus dispositivos tecnológicos.

Las consecuencias no se han hecho esperar y a las consultas empiezan a llegar menores que tienen dificultades para conciliar el sueño. El «insomnio tecnológico» es uno más en la habitación y los menores no logran quedarse dormidos a su hora. Otros, en cambio, se desvelan a medianoche y no retoman el sueño de forma fácil. Como consecuencia, han aumentado las consultas de padres en los médicos de cabecera y en las unidades del sueño en busca de soluciones.

Virginia Izura, neurofisióloga en el Hospital Virgen de la Arrixaca y especialista en trastornos del sueño, asegura que este nuevo tipo de insomnio es muy generalizado. Que está llegando a las consultas cada vez más, pero que en realidad no lo hacen todos los que lo sufren, generalmente porque ni los jóvenes ni los propios padres son conscientes. «De estos casos llegan muy pocos a la unidades del sueño, muchos se quedan en el médico de cabecera, pero sí que es cierto que se nota un aumento y se trata de una cuestión muy importante», apunta Izura.

Algunos informes manifiestan que el perfil de estos menores suele ser el de varones de entre 14 y 16 años, y el 98 por ciento de ellos, por no asegurar que todos, utilizan dispositivos tecnológicos la hora previa al sueño, incluso en la misma cama. «En realidad, no se trata de un problema difícil de erradicar. Es una cuestión de hábitos y de ser estrictos con las medidas de higiene del sueño, se puede solucionar solo con unos cuantos consejos del médico», garantiza Izura, que sí que reconoce «que suele ser habitual que los chicos a los que vemos hagan caso de nuestros consejos, después de que les expliquemos las razones científicas de por qué usar los móviles y otros dispositivos antes de dormir es malo. A sus padres no les hacen caso, pero a nosotros sí».

Estas razones científicas para este tipo de «insomnio tecnológico» son dobles. Por una parte, está demostrado que la luz artificial de estos dispositivos, que técnicamente se llaman pantallas con luz retroalimentadas, altera la producción de melatonina, que es la hormona que ayuda a regular nuestros ritmos circadianos (nuestro reloj interno) y a conciliar el sueño. «Este retraso en la producción de melatonina en los adolescentes es muy importante y puede tener consecuencias serias para el resto de su vida, con problemas de insomnio serios», dice Izura. El segundo de los problemas es que estos aparatos activan las neuronas y nos activamos nosotros, lo que impide conciliar el sueño. «Lo aconsejable es no usar pantallas entre una y dos horas antes de irse a dormir. Es difícil, todos estamos un poco enganchados al WhatsApp y esas cosas, pero hay que intentarlo, sobre todo los más jóvenes», apostilla Izura.

Bajo rendimiento escolar.

La primera consecuencia de estas malas costumbres es el bajo rendimiento escolar. «En contra de lo que nos pasa a los adultos, los niños y adolescentes que no duermen bien al día siguiente suelen estar hiperactivos, muy agitados. Y esto hace que no se concentren y su rendimiento escolar baje», explica.

Varias universidades de Estados Unidos ya trabajan en cómo afecta el uso de la tecnología en el rendimiento escolar, concentración y otros hábitos, y algunos expertos esperan resultados impactantes. Todos los neurólogos coinciden en que es esencial que la actividad previa.

Consecuencias poco saludables

El móvil se convierte en una extensión más de los jóvenes, que no miden su uso, generando consecuencias aún por descubrir.

Primeras consecuencias unidas al uso del móvil antes de dormir

Los trastornos de conciliación y mantenimiento del sueño empiezan a ser comunes en menores que lo último que hacen es mirar el teléfono o su tableta antes de dormir. Los episodios de pesadillas o parasomnia (pequeñas interrupciones del sueño) también están asociados.

¿Qué relación existe?

Los dispositivos tecnológicos utilizan pantallas retroiluminadas y activan zonas del cerebro que anulan el sueño. La actividad predecesora debe ser tranquila e inducir a dormir.

Consecuencias de sufrir problemas al dormir

Las consecuencias más inmediatas en niños y adolescentes están relacionadas con su rendimiento escolar. Falta de atención, concentración, irritabilidad y cansancio para afrontar el día es lo más inmediato ante las noches con poco descanso. La hiperactividad también está asociada.

¿Qué hacer cuando se da esta situación?

Necesitan recuperar la normalidad. Cuando los menores acuden a la unidad del sueño, se evalúa si hay más problemas de fondo relacionados con el ámbito neurológico o neumológico. De no ser así, lo habitual es trabajar para que se corrijan ciertos hábitos. Con rutinas saludables, el problema debe desaparecer.

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