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Asociación Vallisoletana de Afectad@s por las Antenas de Telecomunicaciones - AVAATE

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Períódico El Día de Valladolid, 22 de Febrero de 2007.

LAS ANTENAS: ENTRE LA INDUSTRIA Y EL INTERÉS SOCIAL

Cuestión de Responsabilidad

Viernes 23 de febrero de 2007 · 2072 lecturas

Se acercan las elecciones y es época de anuncios. Inauguraciones, Congresos, Exposiciones, etc..., todo busca lo mismo. También se anuncian nuevas construcciones, nuevos proyectos, y nuevas licencias. Entre otras, para Antenas de Telefonía, aunque no harían falta ya que, curiosamente, vienen funcionando desde hace varios ańos.

Estaciones Base en los tejados, o Picoantenas encima de nuestras cabezas, todas tienen algo en común: salvo rarísimas excepciones, funcionan sin la autorización necesaria. Ahora el Ayuntamiento y las operadoras inician los trámites para que las obtengan, pero mientras, los ciudadanos de Valladolid deben sufrir los más que probables dańos a su salud. Y mientras tanto, ¿quién asume esa responsabilidad?. Obviamente deberían ser los operadores de telefonía, y la administración que lo permite, pero no lo hacen, prefieren huir hacia delante y no asumir que han puesto en marcha una maquinaria que no tiene freno, pero que nunca ha contado con el más mínimo control institucional. Pensemos por un momento qué sería de nosotros de no haber surgido el movimiento del entorno del García Quintana, gracias al cual se destaparon, entre otras cosas, la inoperancia de la administración, la falta de información a los ciudadanos, la falta de control de dicha actividad, y la falta de intención en encontrar una causa. Ha sido cinco ańos después cuando se ha emitido por fin un supuesto informe en el que la conclusión ha sido que el conglomerado de cáncer del Colegio Público García Quintana no tiene más causa que la casualidad, cuando el estudio ni siquiera se ha realizado sobre la zona de dicho Colegio, sino de toda la provincia de Valladolid, cuando una de las posibles hipótesis (las antenas) desparecieron a toda prisa cuando se vió que podían ser la causa, y cuando para analizarlas se han tomado como referencia “mediciones hipotéticas” (no había nada que medir). Es muy difícil que algo cuele cuando se toma a la gente por tonta, y por más que se quiera lanzar el mensaje de que este estudio, que por cierto nadie ha visto completo, concluye que las antenas no son nocivas para la salud, la sociedad no va tragar con ello.

De hecho, en este momento no traga, y hay movimientos ciudadanos importantísimos en Barcelona, Madrid, Ferrol, Alicante, León, Segovia, Cantabria, Navarra, Muria, Canarias, etc... de los que se da cumplida información diaria en www.avaate.org, pero también en Valladolid, cuando más de 800 firmas se recogen contra una antena en la calle Armonio, o más de 3000 en Laguna de Duero. Pero es más, el Partido Popular de Molina de Segura (Murcia) o Santa Cruz de Tenerife no se ha debido creer dicho “informe fantasma” encargado por sus compańeros de la Junta de Castilla y León, y han aprobado medidas para prever posibles efectos perjudiciales para la salud. Casi igual que nuestro Ayuntamiento que ha tenido a bien modificar toda la normativa urbanística, incluyendo el Plan General de Ordenación Urbana, con tal de que las operadoras puedan seguir campando a sus anchas por la ciudad, y cuando los tribunales les han anulado dichas modificaciones, no han cejado en su empeńo y han vuelto a la carga con nuevas modificaciones mientras ven impasibles que prácticamente ninguna antena cuenta con la pertinente licencia.

En definitiva, sería extraordinario que públicamente asumieran el papel de haberse puesto al lado de la industria, y que reconocieran abiertamente que el interés ciudadano les importa más bien poco, ya que ninguna medida en la última legislatura les han tenido en cuenta, y así sabríamos a quién pedir responsabilidades en el futuro. Pero no, no lo harán, no se atreverán a asumir esa responsabilidad, porque no se creen ni ellos los mensajes que lanzan, sino lo tendrían muy fácil: una antena en su casa, y asumir la responsabilidad por todo lo que han hecho, o han dejado hacer, para favorecer este despliegue incontrolado en caso de que algún día se certifique algo que es mucho más factible viendo la literatura científica que la problemática del tabaco hace treinta ańos. De momento, algunos ejemplos son el Informe Reflex (financiado por la Unión Europea) que certificó las radiaciones de microondas como “genotóxicas”, y el “Llamamiento de Bruselas”, de 31 de Enero de 2007, firmado por más de 300 Científicos europeos, que ha llevado al Parlamento Regional de Bruselas a reducir el límite máximo de exposición a 3 voltios/metro, siguiendo iniciativas como la de París que el ańo pasado lo redujo a 2 voltios/metro, o Estrasburgo, que paralizó la concesión de antenas en tanto no se demostrara su inocuidad.

En Espańa ya lo hicieron en Castilla La Mancha, con una legislación modélica, o en Cataluńa, que no es tan modélica, pero sí es más preventiva, pero bueno, tendremos que asumir que hasta en cuestiones de salud nuestros políticos van a permitir que sigamos siendo ciudadanos de segunda, y sufrir los más de 40 voltios/metro que nuestra legislación permite, unas 66 veces más que en Toledo o Salzburgo, 20 más que en París, o 14 veces más que en Bruselas. Algún día se arrepentirán, de eso podemos estar seguros; de lo que no podemos estarlo es de que con la misma valentía que ahora rechazan cualquier iniciativa a favor de la precaución, asuman la responsabilidad.

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