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SCIENTIFIC AMERICAN: La exposición a la radiación de radiofrecuencia está vinculada a la formación de tumores en ratas.

Sábado 4 de junio de 2016 · 937 lecturas

SCIENTIFIC AMERICAN:

Importante estudio sobre la radiación de teléfonos celulares reaviva preguntas sobre el cáncer
La exposición a la radiación de radiofrecuencia es vinculada a la formación de tumores en ratas.

Por Dina Fine Maron | 1 de junio de 2016 | View this in English

Crédito: Photo de Christopher Furlong/Getty Images

Científicos federales publicaron el viernes los resultados parciales de un estudio de $25 millones en animales que puso a prueba la posibilidad de que existan vínculos entre cáncer y la exposición crónica a la radiación emitida por los teléfonos celulares y los dispositivos inalámbricos. Los hallazgos, que registran un número sin precedente de roedores expuestos a la radiación electromagnética que comienza en el útero, presentan algunas de las pruebas más sólidas hasta la fecha de que dicha exposición está asociada con la formación de cánceres raros en al menos dos tipos de células en los cerebros y los corazones de las ratas. Los resultados, que fueron publicados en un sitio web previo a la publicación dirigido por Cold Spring Harbor Laboratory, tienen el potencial de volver a encender la controversia acerca de cómo una cotidiana podría afectar a la salud humana.

Investigadores del Programa Nacional de Toxicología (NTP, por sus siglas en inglés) de EE.UU., un grupo federal que integra varias agencias del Instituto Nacional de Salud, dirigió el estudio. Expusieron a roedores de manera crónica a niveles de radiación de radiofrecuencia cuidadosamente calibrados, diseñados para emular la exposición a la que se expone un humano con un gran uso del teléfono celular o alta exposición en su vida diaria. Los animales fueron colocados en cámaras especialmente construidas que dosificaban distintas cantidades y tipos de esta radiación a sus cuerpos enteros durante aproximadamente nueve horas por día a lo largo de sus ciclos de vida de dos años. «Este es por mucho –por muchísimo– el bioensayo con teléfonos celulares más cuidadosamente hecho, una evaluación biológica. Es un estudio clásico que se realiza para tratar de comprender los cánceres en seres humanos», dice Christopher Portier, director jubilado de la NTP que ayudó a iniciar el estudio y a veces aún trabaja para el gobierno federal como asesor científico. «Se tendrá que trabajar un montón después de esto para evaluar si causa problemas en los seres humanos, pero el hecho de que se pueda hacer en ratas será una gran cuestión. De hecho me tiene preocupado, y yo soy un experto».

Más del 90 por ciento de los adultos estadounidenses usan teléfonos celulares. Sin embargo, se sabe relativamente poco acerca de su seguridad, ya que las normas de exposición actuales se basan en gran medida en el conocimiento acerca de lesiones agudas debido a los efectos térmicos, no a la exposición a largo plazo de bajo nivel. En 2011 la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer clasificó la radiación de radiofrecuencia como un posible carcinógeno humano. Pero los datos de estudios en humanos han sido «inconsistentes», ha dicho NTP en su sitio web. Dichos estudios también se ven obstaculizados por la realidad de hacer pruebas en seres humanos, como los sesgos en la memoria –los pacientes con cáncer deben tratar de recordar su uso del teléfono celular en años anteriores, y la forma en que sujetaban sus terminales–. Esas lagunas en los datos llevaron a la NTP a planificar estos nuevos estudios con animales en el 2009.

Los investigadores hallaron que a medida que las miles de ratas en el nuevo estudio estaban expuestas a mayores intensidades de radiación de radiofrecuencia, un mayor número de ellas desarrollaba formas raras de cáncer de cerebro y corazón que no podía explicarse fácilmente, exhibiendo una relación directa dosis-respuesta. En general, la incidencia de estos tumores raros era todavía relativamente baja, lo que sería de esperar con tumores raros en general, pero la incidencia aumentó con niveles mayores de exposición a la radiación. Algunas de las ratas tenían glioma –un tumor de las células gliales en el cerebro– o schwannoma del corazón. Fomentando la preocupación por los resultados: en estudios epidemiológicos previos en seres humanos y exposición al teléfono celular, ambos tipos de tumores también han surgido como asociaciones.

En contraste, ninguna de las ratas control –aquellas no expuestas a la radiación–desarrolló tales tumores. Pero complicando las cosas estaba el hecho de que los resultados variaban según los sexos: se hallaron más de dichas lesiones en ratas macho que en ratas hembra. Los tumores en ratas macho «se consideran un resultado probable de la exposición de todo el cuerpo» a esta radiación, escribieron los autores del estudio. Los datos sugieren que la relación era más sólida entre la exposición a la radiofrecuencia y las lesiones en el corazón, más que en el cerebro: se observaron schwannomas cardíacos en ratas macho en todos los grupos expuestos, señalan los autores. Pero no «se observaron efectos biológicamente significativos en el cerebro o el corazón de las ratas hembra, independientemente de la modulación». En base a estos hallazgos, Portier dijo que esto no es solo un hallazgo asociado –sino que la relación entre la exposición a la radiación y el cáncer es clara–. «Yo lo llamaría un estudio causal, absolutamente. Lo controlaron todo en el estudio. Es [cáncer] debido a la exposición».

Estudios anteriores nunca habían encontrado que este tipo de radiación estuviese en absoluto asociada con la formación de estos tipos de cáncer en animales. Sin embargo, ninguno de esos estudios siguió a tantos animales, durante tanto tiempo ni con la misma intensidad en las mayores exposiciones, dice Ron Melnick, un científico que ayudó a diseñar el estudio y ahora es jubilado de la NTP.

Los nuevos resultados, publicados en el sitio Web bioRXiv, involucraron experimentos en varios grupos de 90 ratas. El estudio fue diseñado para dar a los científicos una mejor idea de la magnitud de la exposición que se asocia con el cáncer en roedores. En el estudio las ratas fueron expuestas a radiofrecuencia a 900 megahercios. Había tres grupos de prueba con cada especie de cada sexo, probando diferentes intensidades de radiación (1,5, tres y seis vatios por kilogramo, o W/kg), y un grupo control. (El nivel de intensidad más bajo se aproxima al nivel permitido a las compañías de telefonía celular de Estados Unidos, que es de 1,6 W/kg.) «Solo hay 90 animales por grupo, por lo que hay una tendencia –y este es el propósito de estos ensayos en los que haces múltiples dosis, se extrapola a la baja y calculas el riesgo para los seres humanos a partir de esas tendencias– así que la información es útil. Probablemente, lo que causó cáncer en dosis altas causará cáncer a dosis más bajas, pero en un grado menor», dice Portier.

Los roedores de todos los grupos de ensayo fueron expuestos de manera crónica a radiofrecuencia durante aproximadamente nueve horas repartidas en el transcurso del día. (Fueron expuestos a cuerpo entero porque las personas están expuestas a dicha radiación más allá de sus cabezas, en especial cuando los llevan o almacenan en sus sostenes, dice John Bucher, director asociado de la NTP.) Durante el estudio las ratas fueron capaces de moverse en sus jaulas, y comer y dormir como de costumbre. Los experimentos también incluyeron los dos tipos de modulaciones emitidas por los teléfonos móviles actuales: Acceso múltiple por división de código y Sistema Global para Móviles. (Las modulaciones son la forma en que la información es transportada, por lo que aunque los niveles totales de radiación fueron aproximadamente los mismos en ambos tipos, había diferencias en cómo la radiación es emitida desde la antena –ya sea una exposición más alta durante un tiempo relativamente corto, o una menor exposición por un tiempo más largo–.) En general, no hubo diferencia estadísticamente significativa entre el número de tumores que desarrollaron los animales expuestos a CDMA (por sus siglas en inglés) frente a modulaciones GSM. Con ambas modulaciones y tipos de tumores, también hubo una tendencia estadísticamente significativa creciente –lo que significa que la incidencia aumentaba al hacerlo la exposición a la radiación–. Sin embargo, al profundizar en los datos, en las ratas macho expuestas a la radiación de radiofrecuencia modulada en GSM, el número de tumores cerebrales en todos los niveles de exposición no fue estadísticamente diferente que en los machos control –aquellos que no tenían ninguna exposición en absoluto–. «La tendencia aquí es importante. La pregunta es, ’¿Debe uno preocuparse?‘ La respuesta claramente es ‘Sí’. Pero plantea una serie de preguntas que no pueden ser totalmente respondidas», dice David Carpenter, un especialista en salud pública y el director del Instituto de Salud y Medio Ambiente de la Universidad de Albany, S.U.N.Y.

Los resultados no son definitivos, y hubo otros hallazgos confusos que los científicos no pueden explicar –incluyendo que las ratas macho expuestas a la radiación parecían vivir más que las del grupo control–. «En general, creemos que los tumores probablemente están relacionados con las exposiciones», dice Bucher, pero este tipo de preguntas sin respuesta «han sido objeto de debates muy intensos aquí».

El NTP dio a conocer los resultados parciales el viernes después de que una publicación en línea llamada Microwave News los reportara a principios de la semana pasada. El programa seguirá publicando otros resultados sobre el trabajo en ratas y conclusiones adicionales sobre pruebas similares llevadas a cabo en ratones. El NIH dijo a Scientific American en un comunicado, «este estudio en ratones y ratas está siendo examinado por expertos adicionales. Es importante tener en cuenta que estudios poblacionales anteriores a gran escala, basados en datos recogidos de la observación en humanos, han encontrado evidencia limitada de un mayor riesgo de desarrollar cáncer por el uso del teléfono celular». Aún así, el NTP claramente esperaba que estos hallazgos fueran influyentes: anterior a la publicación del viernes NTP dijo en su página web que el estudio (y el trabajo anterior, que condujo a estos experimentos) «proporciona información crítica con respecto a la seguridad de la exposición a la radiación de radiofrecuencia y fortalece la base científica para determinar cualquier efecto potencial para la salud en seres humanos».

En respuesta a preguntas de los medios, el grupo industrial de telefonía celular CTIA-The Wireless Association emitió un comunicado el viernes diciendo que junto con la industria inalámbrica todavía están revisando los resultados del estudio. «Numerosas organizaciones internacionales y de EE.UU., incluyendo la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos, la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Americana del Cáncer han determinado que el ya existente cuerpo de estudios revisados ​​por pares y publicados muestra que no hay efectos verificados en la salud a partir de las señales de radiofrecuencia utilizados en los teléfonos móviles», dijo el comunicado de la CTIA.

La Comisión Federal de Comunicaciones, que había sido informada por funcionarios del NIH, dijo a la revista Scientific American en un comunicado, «somos conscientes de que el Programa Nacional de Toxicología está estudiando esta importante cuestión. La evidencia científica siempre informa a las normas de la FCC en esta materia. Vamos a continuar siguiendo todas las recomendaciones de los expertos en salud y seguridad federal, incluyendo si la FCC debe modificar sus políticas actuales y los límites de exposición a radiofrecuencia».

Este estudio en animales fue diseñado principalmente para responder preguntas acerca de los riesgos de cáncer que los seres humanos pueden experimentar cuando utilizan los propios teléfonos, en comparación con niveles más pequeños de exposición de dispositivos inalámbricos en el lugar de trabajo o de vivir o trabajar cerca de torres de telefonía celular. Pero también puede tener implicaciones para los niveles menores, dice Portier.

Los resultados sorprendieron a algunos científicos que habían estado siguiendo de cerca el estudio. «Me sorprendió porque había pensado que era una pérdida de dinero seguir realizando investigación en animales en esta área. Habían habido tantos estudios antes que de manera bastante consistente no habían mostrado aumento en cánceres. En retrospectiva, la razón de ello es que nadie mantuvo un número suficiente de animales durante un período de tiempo suficiente como para obtener resultados como este», dice Carpenter.

Exponer a roedores a radiación para este tipo de experimento es un negocio difícil. En primer lugar, los científicos necesitan ser capaces de calcular exactamente a cuánta radiación deben exponerse las ratas para que sea comparable con los seres humanos. Demasiada exposición no sería representativa del uso humano. Con tasas de exposición de bajo nivel finamente calculadas, los científicos todavía tienen que estar seguros de que no van a calentar los animales lo suficiente como para matar o causar otros problemas de salud. (Trabajos posteriores se publicarán sobre las temperaturas de los animales.)

El hecho de que los científicos fueran capaces de exponer a los animales a radiación no ionizante (como la emitida por los teléfonos celulares) y estos empezaran a desarrollar tumores, pero que la exposición no aumentara significativamente la temperatura corporal de los animales era «importante» que fuera publicado, dice Bucher.

Hay medidas de seguridad que las personas pueden adoptar, dice Carpenter. Usar el altavoz, mantener el teléfono en el escritorio en lugar de en el cuerpo y usar auriculares con cable siempre que sea posible ayudaría a limitar la exposición a radiofrecuencia. «Desde luego, no vamos a volver a una edad pre-inalámbrica», dice. Sin embargo, hay una serie de maneras de reducir la exposición, sobre todo entre la población más vulnerable".

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