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Un estudio científico demuestra que el uso de teléfonos móviles inteligentes con frecuencia va acompañado de comportamientos de mayor impaciencia e impulsividad

Domingo 27 de marzo de 2016 · 970 lecturas

Henry H.Wilmer1 y Jason M. Chein, profesores del Departamento de Psicología de la Universidad de Temple (Philadelphia), Estados Unidos, han publicado en 2016 en la prestigiosa revista científica: Psychonomic Bulletin & Review (Impact Factor: 2,99) un trabajo realizado en la citada Universidad sobre los hábitos de uso por los jóvenes de la tecnología móvil y su relación con la preferencia intertemporal, el control de los impulsos, y la sensibilidad frente a la recompensa.

Los dispositivos electrónicos móviles están jugando un creciente papel dominante en nuestras actividades diarias. Sin embargo, ha habido muy poca investigación empírica sobre la forma en que los hábitos de la tecnología móvil podrían relacionarse con las diferencias individuales en cognición y afecto. La investigación presentada en este trabajo ofrece evidencia de que un mayor uso de los dispositivos móviles está correlacionado con una tendencia relativamente más débil de demorar la gratificación y una mayor inclinación hacia el comportamiento impulsivo (menor control del impulso).

Estos hallazgos apoyan las preocupaciones sobre el hecho de que el uso creciente de dispositivos electrónicos portátiles podría tener un impacto negativo en el control de impulsos y la capacidad de valorar apropiadamente el retraso en las recompensas.
Los dispositivos electrónicos, que cada vez son más portátiles, proporcionan de forma casi constante (y cada vez más eficiente) acceso a Internet y a una amplia gama de aplicaciones de software y medios digitales. Con esta facilidad de acceso, la tecnología está desempeñando un papel cada vez más importante en nuestra salud mental.

Esta situación puede ser vista como un arma de doble filo: aunque nos permite comunicarnos, aprender y entretenernos, también hace que sea difícil evitar hacerlo, restando valor a otras actividades en curso.

Las notificaciones integradas en los teléfonos inteligentes y otros dispositivos electrónicos intervienen en tres de nuestros cinco sentidos (a través de con luces, tonos, y vibraciones). Incluso en ausencia de notificaciones, las señales internas y externas (nuestros propios pensamientos, notar que el móvil roza nuestro bolsillo, ver los teléfonos de los demás…) nos proporcionan recordatorios regulares de la oportunidad de participar en el mundo digital.

Estas notificaciones y recordatorios constantes, y la relativa inmediatez con la que podemos adquirir información y satisfacer nuestros deseos específicos de responder a ellos, pueden alterar nuestro funcionamiento cognitivo y afectivo. Las intrusiones regulares en la cognición en curso presentan un desafío a nuestra autorregulación, procesos de control cognitivo que apoyan el mantenimiento de los comportamientos dirigidos por metas. El compromiso con los dispositivos electrónicos pueden ocupar procesos básicos relacionados con la recompensa e incluso afectar a la mecanismos fundamentales a través de los cuales se pueden valorar y procesar las recompensas.

La juventud actual, que ha crecido en una era en la que la tecnología móvil es omnipresente, posee una fuerte necesidad de gratificación instantánea que ha disminuido su capacidad para planificar de manera efectiva para el futuro.

Desafortunadamente, la mayoría de las aseveraciones relevantes (por ejemplo, la juventud de hoy en día están más orientadas a la inmediatez) se basan principalmente en anécdotas, mientras que la evidencia empírica respecto cualquier relación entre los hábitos de tecnología y la demora de la gratificación (u otros aspectos de la cognición) es todavía bastante limitada.

Algunos autores han establecido que las diferencias individuales en la inclinación a renunciar a una recompensa más pequeña a corto plazo en favor de una recompensa demorada más grande (es decir, para retrasar la gratificación) se refiere a el comportamiento de los dos sistemas que interactúan: uno que regula la capacidad de controlar los impulsos y el otro que influye en la sensibilidad del individuo a las recompensas disponibles inmediatamente.

A medida que las oportunidades para el uso de tecnología han crecido, también crece un cuerpo de literatura que investiga los aspectos cognitivos resultantes y los impactos en el comportamiento.

En el estudio realizado por la Universidad de Temple participaron 91 estudiantes universitarios (71,4% mujeres) con una edad media de 20,05. Los estudiantes completaron una batería de cuestionarios y pruebas cognitivas. La muestra fue racialmente y étnicamente diversa. Todos los procedimientos utilizados fueron aprobados por la Junta de Revisión Institucional en la Universidad de Temple.

Mejorar la comprensión de los impactos de los teléfonos inteligentes y el uso de la tecnología móvil en el desarrollo cognitivo y en los procesos afectivos es fundamental para entender los potenciales problemas que puede causar el uso excesivo de esta tecnología. Dada la correlación la naturaleza de los datos actuales, se debe mantener la cautela antes de sacar inferencias causales. Aun así, los resultados proporcionan importantes conclusiones respecto de los factores individuales de diferencia que son compatibles con la concepción común de que el uso de teléfonos inteligentes con frecuencia va acompañado de la mano de impaciencia e impulsividad.

Ver el estudio original en pdf

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