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Asociación Vallisoletana de Afectad@s por las Antenas de Telecomunicaciones - AVAATE

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La historia se repite, como casi siempre

Martes 22 de noviembre de 2005 · 2299 lecturas



Diario Las Provincias
Martes, 22 de noviembre de 2005
EDICIÓN IMPRESA
tribuna
La historia se repite, como casi siempre
CLAUDIO GÓMEZ-PERRETTA/
Un artículo reciente en el semanario Paris Match -número 2.945- incide sobre la ocultación de datos relevantes acerca de la toxicidad del amianto por un comité de expertos, que desde 1982 hasta 1995 se arrogaron esta potestad en la materia.

Grupo que a su vez mantenía unos estrechos lazos, según la revista, con la propia industria del sector. Así, mientras la sociedad se debatía en el claroscuro de los primeros albores de este conocimiento, dicho comité minimizaba las publicaciones asociativas y daba rienda a comunicados públicos de inocuidad.

Hoy en día, y esto lo escribe un servidor en primera persona, está ocurriendo algo parecido con las radiaciones no ionizantes; que por fin se aceptaron las ionizantes -rayos X, radiación Gamma...- como peligrosas para la salud, aunque solo de forma indiscutible desde acontecimientos históricos muy graves y de casi imposible contradicción. Así, toca hoy defender por desconocimiento o por servidumbre económica/política la supuesta inocuidad de las radiaciones electromagnéticas, provenientes de la electricidad, estaciones de RTV o de telefonía móvil por debajo de los límites establecidos. Les recuerdo que durante ańos han venido funcionando las emisoras de radio-televisión, sistemas de radar y de telefonía móvil en nuestra Europa sin una auténtica ley de regulación de niveles. Cosa que no ocurría en la parte este del continente donde el avance científico y tal vez la ausencia de un contrapunto económico propiciaba la existencia de leyes y además de contenido mucho más restrictivo que nuestra propia ley actual. Desde 2002 conocemos directamente, aquellos que formamos parte del primer equipo de investigación epidemiológica, que existe una relación muy significativa y elevada entre los síntomas que dieron nombre al síndrome de las radiofrecuencias y la exposición a niveles incluso 450.000 veces menores que los permitidos por nuestro real decreto en el rango de la telefonía móvil GSM. Síntomas que por ser inespecíficos los médicos no pueden asimilar a este síndrome, como los trastornos del sueńo, incremento de la fatiga, irritabilidad, cefalea, etc. Síndrome que según la investigadora Ana Johnson-Liakouris padecemos probablemente desde la presencia en nuestro entorno de las ondas de la radio, aunque descrito por aquella a la sombra del informe Lilinfield sobre el radar.

Así, sobre el efecto pernicioso del distrés diario, los ruidos y las emisiones químicas ambientales hay que ańadir sin duda uno nuevo, aunque ya centenario, las ondas electromagnéticas de origen industrial. Concentración de ondas en forma tan diversa como Bluetooth, sistemas WIFI, LMDS -ver la finca de Hierro, por ejemplo-, las susodichas antenas de Tmóvil, RTV y radar; e incluso avisadores por radiofrecuencias de bebés. Estos últimos ya emiten hasta 500 miliwatios a la cabecera del nińo y llega su seńal hasta tres kilómetros de distancia en espacios abiertos. Nińos que hoy utilizan en contra de la opinión de la propia OMS celulares y están sometidos permanentemente a la exposición de estaciones base en guarderías, parques infantiles y lo peor, en sus propios hogares.

E incluso el Proyecto Europeo Reflex con sus datos alarmantes de genotoxicidad -dańo en el ADN- por radiofrecuencias de la telefonía móvil y también de muy bajas frecuencias o corriente eléctrica puso en marcha una campańa penosa de contrainformación desde la propia industria, utilizando incluso a asociaciones antes consideradas independientes y solidarias como la Asociación Espańola contra el Cáncer, OCU, etc, y por supuesto a personajes como el ínclito Repacholi, director general de la sección de bioelectromagnetismo de la propia OMS.

Y así, finalmente hoy, mediados de noviembre, estamos esperando saber si nuestro proyecto de investigación, continuación de los pioneros estudios tendrá financiación ministerial o lo que es lo mismo podremos seguir trabajando por su salud, o no.

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